Tuesday, March 6, 2012

LA SOBERANÍA (English)

   
 En los Diez Mandamientos, inmediatamente después de la orden, "No tendrás dioses ajenos delante de mí", es la prohibición de todas las imágenes talladas. Pocos mandamientos son más mal interpretados. Demasiados lo leen como una prohibición total en cualquier arte religioso. Esto claramente no es cierto. Dios mismo requirió una variedad de tallados en el tabernáculo, el arca, y en diferentes muebles (pero no en el altar), y él mismo llamó e inspiró a los hombres a hacer el trabajo (Ex. 31:1-6, etc). Mientras que las representaciones de Dios fueron prohibidas, más está en esta ley que a menudo es reconocido. Imágenes grabadas, o cualquier forma o semejanza, no están permitidos usarse como objetos para el culto en el sentido de postrarse ante ellos, o sirvirlos. "No te inclinarás a ellas ni las honrarás" (Éxodo 20:4); estas palabras son la clave, y su significado debe ser entendido con el fin de obedecer este mandamiento.
   
Pablo tenía este mandamiento y más en mente cuando clamó contra la adoración que la gente de Listra le dio a él y Bernabé después de la curación de un paralítico (Hechos 14:8-18). El sacerdote de Júpiter estaba listo para servirlos, y la gente a inclinarse ante ellos.
   El i
nclinarse y servir es un signo antiguo y símbolo del reconocimiento de la soberanía. Porque los reyes paganos de la antigüedad afirmaban el señorío o la soberanía, requerían que todos los hombres lo reconozcan al entrar en su presencia. Esto significó postrarse ante ellos, a veces postrándose completamente. También significó comúnmente traer regalos, una señal de servicio. Así, los reyes magos vinieron buscando al niño Cristo, el rey recién nacido, a quien conocían ser el gran Mesías o Dios-Rey. Ellos demostraron esta fe postrándose ante el niño, y adorándolo, ellos luego presentaron sus regalos, oro, incienso y mirra, como símbolo de su servicio a Él como Señor y Rey (Mateo 2:11).
    Así
, la ley, cuando dice: "No te inclinarás a ellas ni las servirás", hace referencia a dos hechos relacionados: primero el reconocimiento del señorío y la soberanía, aquel a quien nos inclinamos es a quien le reconocemos como nuestro señor, segundo, a quien le servimos es aquel a quien tenemos que pagar nuestro impuesto o diezmo, y quien traemos regalos. (De ahí, Dios requiere ambos, los diezmos y las ofrendas, los impuestos y los regalos encima del impuesto, como prueba de nuestro servicio y amor.)
... El Estado moderno es aún peor, mucho peor. No titubea en reclamar la soberanía, se presenta a sí mismo, después de Hegel, como Dios caminando sobre la tierra. Reclama jurisdicción sobre la iglesia de Cristo y la escuela como señor, y exige que nos inclinemos y servirlo como soberano.
   
Este es el significado de la ley: no te harás imagen significa ninguna de las representaciónes de la soberanía o señorío. Ni un hombre ni una imagen pueden representar la soberanía, ni puede una iglesia ni un estado. Sólo Dios es el Señor. "Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí" (Isaías 45:5) Demasiados eclesiásticos se oponen a una cruz sobre la iglesia (un símbolo del triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte), mientras inclinan la rodilla al César, y le sirven. Alan Stang, con razón y sabiamente tituló sus estudios de las persecuciones estatales de la iglesia, No Tendrás Dioses Ajenos Delante De Mí - Incluyendo el Estado.

   La Biblia es enfática que los cristianos deben prestar obediencia a quien se debe obediencia. Una y otra vez, el deber de obediencia a, y oraciones para, todos aquellos en autoridad civil es subrayada. Además, porque la manera piadosa es la regeneración, no la revolución. Los cristianos están advertidos en contra de ser revolucionarios sociales humanístas (1 Cor. 7:20-23), pero estar al mismo tiempo, trabajando legalmente para evitar ser un pueblo de esclavos, es decir "los siervos de los hombres."
Al mismo tiempo, la naturaleza de las autoridades civiles (y otras) están en todo momento y en todas las cosas, limitadas por la palabra de Dios. Las autoridades civiles están especialmente dichas como ministros de Dios, y la palabra traducida como "ministro" se encuentra en el Griego, nuestra palabra Inglesa "diácono," que significa servidor. "Los gobernantes son por lo tanto siervos bajo Dios, no señores o soberanos. Cuando las autoridades civiles se divorcian de Dios y su palabra-ley, se convierten en señores supuestos y fuera de la ley también. Como señaló Agustín, gobernantes civiles impíos no son más que bandas de ladrones, una Mafia más poderosa, y una más peligrosa. Estar sin ley en relación con Dios, ellos son inicuos y depredadores en relación con los hombres.

...Tenemos que renunciar y luchar contra todas las doctrinas estatistas y otras doctrinas de señorío o soberanía en el Nombre del SEÑOR. La gran confesión bautismal de la iglesia primitiva, que "Jesucristo es el Señor," debe ser nuestra confesión y el estandarte actual. Jesucristo es el Señor: Él es el Rey de reyes y Señor de señores (Apocalipsis 19:16). Que las naciones tiemblen delante de él.

por R.J. Rushdoony Las Raíces de la Reconstrucción p. 84

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SOVEREIGNTY

   In the Ten Commandments, immediately after the command, "Thou shalt have no other gods before Me," is the prohibition of all graven images. Few commandments are more badly interpreted. All too many read it as a total ban on any religious art. This is clearly not true. God Himself required a variety of carvings in the tabernacle, on the ark, and on various furnishings (but not on the altar), and He himself called and inspired men to do the work (Ex. 31:1-6, etc.). While depictions of God were forbidden, more is in this law than is often recognized. No graven images, or any forms or likenesses, are permitted as objects to use for worship in the sense of bowing down to them, or serving them. "Thou shalt not bow down thyself to them, nor serve them" (Ex. 20:4); these words are the key, and their meaning must be understood in order to obey this commandment.
   Paul had this commandment and more in mind when he cried out against the worship the people of Lystra  gave him and Barnabas after the healing of a cripple (Acts 14:8-18). the priest of Jupiter was ready to serve them, and the people to bow down to them.
   To bow down and to serve is an ancient sign and symbol of the recognition of sovereignty. Because the pagan kings of antiquity claimed lordship or sovereignty, they required all men to acknowledge it on coming into their presence. This meant bowing down before them, sometimes prostrating themselves completely. It also commonly meant bringing gifts, a token of service. Thus, the wise men came seeking the Christ child, the new born king, whom they knew to be the great Messiah or God-King. They demonstrated this faith by falling down before the child, and worshipping Him; they then presented their gifts, gold, frankincense, and myrrh, as tokens of their service to Him as Lord and King (Matt. 2:11).
    Thus, the law, when it reads, "Thou shalt not bow down to them, nor serve them," has reference to two related facts: first the recognition of lordship and sovereignty; the one to whom we bow is he whom we acknowledge as our lord; second, he whom we serve is the one to whom we pay our tax or tithe, and to whom we bring gifts. (Hence, God requires both tithes and offerings, the tax and gifts above the tax, as evidence of our service and love.)
...The modern state is even worse, far worse. It does not hesitate to claim sovereignty; it presents itself, after Hegel, as God walking on earth. It claims jurisdiction over Christ's church and school as lord, and demands that we bow down and serve it as sovereign.
   This is the meaning of the law: no graven images means no representation of sovereignty or lordship. Neither a man nor an image can represent sovereignty, nor can a church nor a state. God alone is the Lord. "I am the LORD, and there is none else, there is no God beside me" (Isa. 45:5) All too many churchmen are balking at a cross over the church (a symbol of Christ's triumph over sin and death), while bowing the knee to Caesar, and serving Him. Alan Stang rightfully and wisely tittled his studies of the statist persecutions of the church, Thou Shalt Have No Other Gods Before Me - Including the State.
   The Bible is emphatic that Christians are to render obedience to whom obedience is due. Again and again, duty of obedience to, and prayers for, all those in civil authority is stressed. moreover, because the godly way is regeneration, not revolution, Christians are warned against being humanistic social revolutionists (1 Cor. 7:20-23), but they are at the same time to work lawfully to avoid being a slave people, i.e. "the servants of men."
At the same time, the nature of civil (and other) authorities is at all times and in all things limited by the word of God. Civil authorities are specially spoken of as ministers of God, and the word translated as "minister" is in the Greek our English word "deacon," meaning servant. "Rulers are thus to be servants under God, not lords or sovereigns. When the civil authorities divorce themselves from God and His law-word, they become self-style lords and lawless as well. As Augustine pointed out, godless civil rulers are no more than bands of robbers, a more powerful Mafia, and a more dangerous one. Being lawless in relation to God, they are lawless and predatory in relation to men. 
...We must renounce and war against all statist and other doctrines of lordship or sovereignty in the name of the LORD. The great baptismal confession of the early church, that "Jesus Christ is Lord," must be our confession and banner now. Jesus Christ is LORD: He is King of kings, and Lord of lords (Rev. 19:16). Let the nations tremble before Him.

by R. J. Rushdoony  The Roots of Reconstruction  p. 84

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