Tuesday, November 26, 2013

La Envidia

   Hace dos años conocí a un jugador novato de básquetbol profesional, por sentarse en el banco, le pagaban US$104,000 al año. Todo el mundo pensaba que era maravilloso que un hombre joven, de un grupo minoritario, le iba tan bien. Algunos amigos me llevaron a cenar a un restaurante de Los Angeles, en la mesa de al lado estaba sentado un hombre muy popular en el mundo del entretenimiento, que por lo general gana varios cientos de miles de dólares al año como mínimo. Él es muy admirado. todo muy bien. Si estos hombres prestan servicios que valen mucho a la gente, entonces ellos se han ganado su sueldo.

   
Lo que me molesta es lo siguiente: si un pequeño campesino gana
US$15 a US$30,000 al año con el trabajo duro y constante, se le llama un explotador de los trabajadores agrícolas, un enemigo del progreso social, y algunas otras cosas menos educadas. Una vez más, si un hombre de negocios muy capaz gana US$25 a US$75,000 al año, es un capitalista sanguijuela y un enemigo de la humanidad. ¿Por qué la diferencia en las actitudes?

   
¿Por qué este odio a los verdaderos productores de nuestra sociedad? ¿Por qué es justo que para un hombre le vaya bien, pero no para el otro? Nuestros políticos tienen muy buenos ingresos. ¿Por qué ellos consideran como criminal que otros tengan un buen rendimiento de su trabajo?

   
La Escritura nos dice que "[un] corazón apacible es vida de la carne; mas la envidia es carcoma de los huesos" ( Pr. 14:30). El corazón apacible aquí significa una vida basada claramente en el Señor y su Palabra, significa un corazón tranquilo y confiado. Vivir en tal fe significa vida y salud. Un corazón envidioso destruye "los huesos" de un hombre, la estructura de su vida, y se vuelve con odio contra todos los que tienen estructura en sus vidas. Los envidiosos tratan de destruir lo que no pueden tolerar y no tienen la fe y el carácter para desarrollar.

   
Los envidiosos por lo tanto, pueden disfrutar y tolerar la riqueza del artista y del atleta. Ellos no pueden tolerar el éxito de buenos y honestos hombres de trabajo, porque tal éxito señala la necesidad de la paciencia, el trabajo y la disciplina de sí mismos. Nuestro Señor puso su dedo en la causa: "¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?" (Mateo 20:15). Él dejó en claro a los fariseos que, de hecho, su reacción hacia Él, fue malvada precisamente porque Él era bueno. Los inmorales odian a los morales, los impíos odian a los piadosos, y los improductivos odian a los productivos, y aquellos que quieren que el mundo les dé para ganarse la vida odian a aquellos cuyas vidas dejan claro que su camino es falso.

  
Nuestros problemas comienzan en el pecado. Sus respuestas comienzan con la regeneración. Hoy en día, estamos tratando de resolver muchos problemas, fomentando la envidia. No resolvemos nada con ello, y destruimos mucho.


Por R.J. Rushdoony Extracto tomado de Una Palabra Oportuna pg . 39


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Envy

   Two years ago I met a rookie professional basketball player; for sitting on the bench, he was being paid $104,000 a year. Everyone thought it was wonderful that a young man, from a minority group, was doing so well. Some friends took me to dinner in a Los Angeles restaurant; at the next table there sat a very popular man in the world of entertainment who usually makes several hundred thousand dollars a year at a minimum. He is very widely admired. all well and good. If these men render services worth that much to people, then they have earned their pay.
   What bothers me is this: if a small farmer makes $15 to $30,000 a year with hard and steady work, he is called an exploiter of farm workers, an enemy of social progress, and some other things lest polite. Again, if a very able businessman makes $25 to $75,000 a year, he is a capitalist leech and an enemy of mankind. Why the difference in attitudes?
   Why this hatred of the real producers in our society? Why is it right for one man to do well, but not for another? Our politicians have very good incomes. Why do they regard it as criminal for others to have a good return on their work?
   Scripture tells us that "[a] sound heart is the life of the flesh: but envy the rottenness of the bones" (Prov. 14:30). A sound heart here means a life based clearly on the Lord and His Word; it means a relaxed and trusting heart. To live in such a faith means life and health. An envious heart destroys a man's "bones," the structure of his life, and he turns with hatred against all who have structure in their lives. The envious seek to destroy what they cannot tolerate and do not have the faith and character to develop.
   The envious thus can indulge and tolerate the athlete's and entertainer's wealth. They cannot tolerate the success of good and honest working men, because such success points to the need for patience, work, and discipline in themselves. Our Lord put His finger on the cause: "Is thine eye evil, because I am good?" (Matt. 20:15). He made clear to the Pharisees that, indeed, their reaction to Him was evil precisely because He was good. The immoral hate the moral; the ungodly hate the godly; the unproductive hate the productive; and those who want the world to give them a living hate those whose lives make clear that their way is false.
   Our problems begin in sin. Their answers begin with regeneration. Today we are trying to solve too many problems by encouraging envy. We solve nothing thereby, and we destroy much.

By R. J. Rushdoony  Excerpt taken from A Word in Season p. 39

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