Friday, August 9, 2013

La Humildad


  El agricultor y su esposa hicieron una mueca cuando su vecino fue mencionado, diciendo: "No los vemos mucho. Ellos sienten que son demasiados buenos para nosotros." Ahora bien, este agricultor provenía de una buena familia. Su padre había sido uno de los hombres más ricos del país y un gran terrateniente. Pero el agricultor, ahora acercándose a la edad de jubilación, sólo era un inquilino, y uno malo en eso. Aparte de su carro y algunos muebles, no tenía nada que mostrar por toda una vida de trabajo.
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Su vecino? Aquí estaba un hombre de muy humilde origen que había trabajado durante años en dos trabajos, y cuya esposa había trabajado también, con el fin de comprar y pagar por una muy fina y gran superficie de acres. Era y es una obra maestra en su área. Cada hijo había ido a la universidad, dado un buen comienzo en la vida, y aunque no en todos los aspectos agradables a sus padres, eran y siguen siendo buenas personas y trabajadores.
   
El primer agricultor tenía razón. Sus vecinos son demasiado buenos para asociarse con él. Después de cuarenta años, sigue cometiendo los mismos errores, siendo terco y no quiere aprender, un hombre muy difícil de tratar. pero él no lo piensa así. Ha dicho muchas veces y aún así dice: "Esto es una democracia, y cada hombre es tan bueno como el siguiente."
   
Este era su problema, nada de humildad, y por lo tanto sin la capacidad de aprender. Salomón declara dos veces "a la honra precede la humildad" (Pr. 15:33; 18:12), es decir, antes de que un hombre pueda ganar honor, tiene que haber humildad. Un hombre no puede aprender si siempre se justifica. Bernard Baruch, como un hombre joven, intentó una y otra vez hacer una fortuna especulando en el mercado. Postergó casarse, trabajó duro, ahorró su dinero y lo invirtió, con la esperanza de hacerse rico, y sólo para ser limpiado cada vez. Sino hasta que dejó de culpar al mercado, o "los grandes", y se preguntó, "Hice mal; ahora, ¿dónde estaba yo equivocado, y cómo puedo solucionarlo? que empezó a acumular su gran fortuna.
   
Antes del honor, el progreso, o el aprendizaje, debe haber humildad. Y, en estos días, sin duda podemos usar un poco más de humildad en todos lados. Algunos hombres son mejores que otros, y no hay ninguno de nosotros que no pueda permitirse aprender un poco, y crecer mucho en sabiduría y entendimiento.


 Por R.J. Rushdoony Extracto tomado de Una Palabra Oportuna pg.106

 http://chalcedon.edu/
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Humility

   The farmer and his wife made a face when their neighbor was mentioned, saying, "We don't see too much of them. They feel they're too good for us." Now this farmer came from a fine family. His father had been one of the wealthiest men of the country and a big landowner. But the farmer, now nearing retirement age, was only a renter, and a poor one at that. Apart from his car and some furniture, he had nothing to show for a lifetime of work.
   His neighbor? Here was a man of very poor background who had worked for years at two jobs, and whose wife had worked also, in order to buy and pay for a very fine and large acreage. It was and is a showpiece in his area. Every child had been put through college, given a good start in life, and while not in all ways pleasing to their parents, were and still are all good, hardworking people.
   The first farmer was right. His neighbors are too good to associate with him. After forty years he is still making the same mistakes, still bullheaded and unwilling to learned, a very difficult man to get along with. but he doesn't think so. He has often said and still says, "This is a democracy, and every man is as good as the next one."
   This was his problem, no humility, and therefore no ability to learn. Solomon twice declares, "before honour is humility" (Prov. 15:33);  18:12), that is , before a man can gain honor, there must be humility. A man cannot learn if he always justifies himself. Bernard Baruch, as a young man, tried again and again to make a fortune speculating on the market. He postponed marrying, worked hard, saved his money, and invested it, hoping to strike it rich, and only to be cleaned out each time. Not until he stopped blaming the market, or "the big boys,"  and asked himself, "I did wrong; now, where was I wrong, and how can I correct it? did he begin to accumulate his great fortune.
   Before honor, progress, or learning, there must be humility. And, in this days, we can certainly use a little more humility on all sides. Some men are better than others, and there are none of us who cannot afford to learn a little and grow much in wisdom and understanding.

By R. J. Rushdoony  Excerpt taken from A Word in Season p.106  

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