Friday, May 31, 2013

Confiando en Dios

   Charles Haddon Spurgeon, en "Conversación de John Ploughman," escribió, "Que nunca se olvide que cuando un hombre está caído, tiene una gran oportunidad para confiar en Dios. Una fe falsa sólo puede flotar en aguas tranquilas, pero la verdadera fe, como un bote salvavidas, está en casa en las tormentas. Si nuestra religión no nos sostiene en tiempo de prueba, ¿de qué sirve ésta? Si no podemos creer en Dios cuando nuestras circunstancias parecen estar en contra de nosotros, no creemos en Él en absoluto. Confiamos en un ladrón hasta donde podemos verlo. ¿Nos atreveremos a tratar a nuestro Dios de esa manera?"
   
Spurgeon nos lleva al corazón del problema. He oído a mucha gente decir: "No puedo creer en un Dios que permita que cualquiera pueda sufrir," Tales personas por lo general practican lo que predican. Ellos crían a sus hijos sobre el principio de que no se les debe negar nada, y que ninguna infelicidad o sufrimiento jamás le salen al paso. Luego, cuando sus hijos crecen, no entienden por qué sus hijos son unos personajes viciosos y causan a todos, incluso a ellos mismos, tanto dolor. "¡Pero yo les di todo!" dicen en desconcierto.
   
Dios permite que suframos. Él nos lleva a través del "valle de sombra de muerte" (Sal. 23:4), y más santos que uno han tenido la experiencia de problemas del salmista tan grandes que amenazaban con "devorarme." La adversidad y el fuego de aflicción son los medios por el cual Dios purga y purifica a su pueblo y los prepara para su servicio, tanto en este mundo y en el venidero. La "escuela de la adversidad" tiene un premio para sus graduados.
  
Los problemas nos deben conducir más cerca a Dios, y al igual que David, debemos decir: "En el día que temo, yo en ti confío" (Sal. 56:3). Ninguno de nosotros disfrutamos de nuestros problemas, pero mirando hacia atrás, podemos reconocer que, sin esos problemas, nunca habríamos ganado la sabiduría y el crecimiento que tenemos. Esto sólo es posible, y los problemas sólo pueden ayudar para nuestro bien, Romanos 8:28 deja en claro, si amamos y confiamos en Dios.
   
En un mundo de pecado, debemos esperar problemas. En un mundo así, los problemas son necesarios e ineludibles. El verdadero problema, sin embargo, somos nosotros mismos. ¿Cómo vamos a lidiar con ellos? Por otra parte, ¿los problemas nos van a acercar a Dios, fortaleza nuestra, o nos van a dejar en claro que realmente nunca creímos en Él?


 Por R.J. Rushdoony Extracto tomado de Una Palabra Oportuna pg. 140
 http://chalcedon.edu/
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Trusting God

   Charles Haddon Spurgeon, in "John Ploughman's Talk," wrote, "Let it never be forgotten that when a man is down, he has a grand opportunity for trusting in God. A false faith can only float in smooth water, but true faith, like a life-boat, is at home in storms. If our religion does not bear us up in time of trial, what is the use of it? If we cannot believe God when our circumstances appear to be against us, we do not believe Him at all. We trust a thief as far as we can see him. Shall we dare to treat our God in that fashion?"
   Spurgeon brings us to the heart of the problem. I have heard so many people say, "I cannot believe in a God who allows anyone to suffer," Such people usually practice what they preach. they rear they children on the principle that they must be denied nothing, and that no unhappiness or suffering ever come their way. Then, when their children grow up, they fail to understand why their children are such vicious characters and cause everyone, including themselves, such grief. "But I gave them everything!" they say in bewilderment.
   God does allow us to suffer. He does lead us through "the valley of the shadow of death" (Ps. 23:4), and more saints than one have had the Psalmist's experience of troubles so great that they threatened to " swallow me up." Adversity and the fire of affliction are the means whereby God purges and purifies His people and prepares them for His service both in this world and in the world to come. The "school of adversity" does have an award for its graduates.
   Troubles should drive us closer to God, and like David, we should say, "What time I am afraid, I will trust in thee" (Ps. 56:3). None of us enjoy our troubles, but in looking back, we can recognize that, without those troubles, we would never have gained the wisdom and growth we have. This is only possible, and troubles can only work together for good for us, Romans 8:28 makes clear, if we love and trust God.
   In a sinful world, we must expect troubles. In such a world, troubles are necessary and inescapable. The real problem, however, is ourselves. How will we deal with them? Moreover, will the troubles draw us closer to God our strength, or will they make clear that we never really believed in Him?

By R. J. Rushdoony Excerpt taken from A Word in Season p. 140
http://chalcedon.edu/

1 comment:

  1. Truly a word in season for us all
    Brent/Linda and Family

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